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  • Foto del escritorAna Gorostegui

EL PODER DE LA VULNERABILIDAD


En este post vamos a explorar el concepto de vulnerabilidad, su importancia en nuestras vidas y cómo aceptarla puede ser transformador, tanto a nivel personal como profesional




¿Qué significa ser vulnerable?


Brené Brown es una investigadora y autora reconocida que ha pasado años estudiando el poder de la vulnerabilidad. En sus libros y charlas sobre el tema, Brown remarca que la vulnerabilidad no es una debilidad, sino una fortaleza que nos permite conectarnos con las demás personas y construir relaciones significativas. Define la vulnerabilidad como "incertidumbre, riesgo y exposición emocional" y afirma que es esencial para el crecimiento y desarrollo personal.


En general, nos da miedo mostrar nuestra intimidad

o nuestras debilidades


Estas son algunas situaciones en las que solemos tener dificultades para mostrarnos vulnerables:

  1. Relaciones personales: en relaciones de amistad, pareja o familiar, puede resultar difícil admitir que te sientes herida, insegura o simplemente expresar lo que necesitas de la otra persona.

  2. Entorno laboral: en el trabajo es habitual sentir la presión de demostrar fortaleza y competencia en todo momento, por lo que cuesta admitir errores o pedir ayuda.

  3. Salud mental: el estigma social a menudo impide que compartamos nuestros problemas emocionales o de salud mental.

  4. Tomar decisiones importantes: resulta complicado expresar nuestras dudas y miedos en situaciones donde debemos tomar decisiones importantes, como separarnos, mudarnos a un lugar nuevo o emprender un proyecto.

  5. Duelo y pérdida: expresar nuestra tristeza o necesidad de apoyo en momentos de duelo y pérdida nos cuesta por temor a ser juzgadas, a molestar o que no nos entiendan.

  6. Pedir ayuda: ya sea por razones financieras, problemas familiares o de salud, puede convertirse en un desafío, debido al orgullo o por temor al rechazo.

  7. Compartir sueños y aspiraciones: a veces nos cuesta compartir nuestras metas y sueños más profundos, por salirse de lo establecido, por la posibilidad de fracasar o porque no nos tomen en serio.

  8. Exponer sentimientos románticos: revelar nuestros sentimientos afectivos hacia alguien que nos atrae, nos expone al rechazo.

  9. Aceptar críticas: muy a menudo las críticas constructivas se perciben como un ataque personal.

  10. Hablar sobre inseguridades: admitir tus propias inseguridades, miedos o debilidades, es complicado en un mundo que valora la autoconfianza y la determinación.


Brown también enfatiza que la vulnerabilidad no es lo mismo que “compartir de más” (overshare en inglés). Explica que la vulnerabilidad se trata de compartir nuestro yo auténtico y hay que elegir bien con quién y cuándo se hace. Cuando alguien a quien casi no conocemos, nos cuenta profundidades de su vida o sus cuestiones más íntimas, nos puede incomodar, porque a menudo es una estrategia para buscar atención o validación.


La vulnerabilidad es algo que queremos ver en la otra persona

(nos gusta ver a la gente tal y como es, no con máscara),

pero que rechazamos en nosotras (porque nos expone)


Por propia experiencia, he aprendido que los esfuerzos en no querer mostrarme vulnerable, han traído consecuencias negativas, en mí misma y en los demás. Como ejemplo, hace unos años realicé una formación en la que posteriormente teníamos que realizar una serie de prácticas delante de profesores/as y compañeros/as. Además de ser consciente de la exigencia con la que me trataba a mí misma por el miedo a cometer algún fallo, cuando llegó el momento de exponerme y lógicamente cometí alguno, me sorprendió la mala reacción por parte del grupo, que no fue cercana ni cálida. En ese momento no podía entender su “antipatía” ¡precisamente en los momentos en que más vulnerable me sentía! Y es que estaba tan preocupada en parecer segura, en que no se notara que estaba nerviosa, en no fallar, en no pedir ayuda… que daba la impresión de ser arrogante. El resto veía claramente mis dificultades (aquellas que tanto me esforzaba en ocultar, eran precisamente las más evidentes) e inconscientemente juzgaron como prepotente y vanidosa mi actitud.


Decir “no sé” facilita nuestro aprendizaje


Esto lo explican muy bien Silvia Guarnieri y Miriam Ortiz de Zárate en su libro “No es lo mismo”, donde cuentan que cuando evitamos mostrar nuestra vulnerabilidad, los demás habitualmente reaccionan desvinculándose y mostrando poco interés en ayudarnos. Ante un fallo nuestro, los demás se alejan e incluso pueden llegar a alegrarse.


Si creemos que los demás están esperando a ver nuestro punto débil para atacarnos, intentaremos mostrarnos fuertes y seguras en todo momento, lo que precisamente genera esa reacción negativa de los demás y no al contrario.


En cambio, si nos mostramos vulnerables, expresando nuestras emociones, inseguridades, miedos y necesidades, los demás se mostrarán más abiertos a compartir sus experiencias, a enseñarnos. Generaremos simpatía a nuestro alrededor y seguramente serán más comprensivos cuando, en el proceso de aprendizaje, cometamos algún error.


Cuando estás dispuesta a aceptar partes de ti que no son perfectas,

puedes mantenerte en tu poder


Cuando nos molesta algo que nos dicen los demás, normalmente es porque una parte nuestra piensa que es verdad. Si aceptamos que parte de lo que dice esa persona quizá es cierto (que a veces somos egoístas, controladoras, exigentes…), pues ya no dolería tanto, ni lo tomaríamos como un ataque personal.


Sólo si aceptamos que no somos perfectas no nos molestará que los demás también vean nuestros fallos. De esta manera, nadie puede hacernos sentir mal, lo que es un “súper poder”.


La otra opción es tender a huir de estas situaciones incómodas o querer controlarlo todo para que la otra persona nos diga sólo las cosas que queremos oír, en la creencia errónea de que así evitaremos sentir emociones desagradables.


Esta actitud a veces se enmascara con personalidades muy firmes, seguras de sí mismas e incluso violentas. Es una falsa confianza para evitar conectar con las emociones que están sintiendo en ese momento.


La vulnerabilidad es todo lo contrario, es mostrarte tal y como eres y estar dispuesta a experimentar cualquier emoción, aunque sea desagradable o nos exponga. Por tanto, no es debilidad ni indefensión, ya que de hecho, requiere mucha valentía, por eso es nuestro mayor poder.


La pisconeuroinmunóloga Raquel Sedano, habla de esto en su podcast “El poder de la vulnerabilidad para vivir la vida que deseas y propone una serie de preguntas que te ayudarán a saber en qué punto te hayas al respecto:


¿En qué áreas de tu vida te cuesta sentir una emoción?

¿Qué estás tratando de no sentir?

¿A quién echas la culpa de cómo te sientes cuando estás enfadada o triste?

¿Qué sensaciones tratas de evitar cuando comes en exceso, estás continuamente en el hacer o te enganchas al móvil?

¿Qué cosas no te estás atreviendo a conseguir?


Todas las personas tenemos fortalezas y vulnerabilidades, son las dos caras de la misma moneda, tratar de ocultar o negar una de estas facetas lleva también reprimir la alegría u otras emociones más agradables y, sobre todo, es agotador. Aceptarlo nos permite ser más completas, libres y felices.


Descubre cómo la terapia puede ayudarte a conectar con tus emociones y liberarte de la carga de mantener una fachada




Si quieres profundizar sobre el tema:



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